
Viajando mientras viajamos es super piola por que no retornamos. Me encanta irme al lado de la ventanita jugando a contar los autos y sus colores, me encanta apretar junto a mi la mochila y dormir en la música. Me vuelve tonta contar 21 cerros seguidos y que uno de ellos en el árbol existió una historia tallada.
Al llegar te quedas o sales corriendo a comprar en la tiendita azul de la esquina el helado vainilla que es tan frío que tus mejillas responden con una reacción sonrojada, o mojas tus pies en la pileta mientras alguien te ofrece mariposas a 200 pesos y te quedas dormida en la plaza mientras todo pasa. O tomar café mientras el sol esta a las 3 de la tarde golpeando fuerte tu cabeza...¿quién haría eso?... mmm io.
Y al final extrañas allá el puente que conecta cada partecita de recuerdos, el caminar en la calle y mirar a veces que te has topado como chorrocientas veces con la misma gente y nu sabes por que pero nunca nos decimos hola, extrañas pies en la arena, el globo verde que vuela allá y que se le escapó de las manos a alguien, tu vas corres tras de él y al tenerlo en tus manos lo vuelves a soltar, por que así es por que es el ciclo. Otra otros y ellos lo encontrarán, asi que no hay de que preocuparce, ya volverá. Hasta extrañas tu almohada, tu alfombra manchada de pinturas el olor al dulce de guinda en tu ventana oncecitas en compañía la mano de tu mejor amigo.
Que bkn es regresar como que todos esperan un cambio, que si tu pelo se hizo de color rojo, que los "engañitos" en la bolcita de papel se te hacen la wea' más estresante durante tu estadía lejos de tu hogar.
Al final lo mejor de todo es llegar.
